Ana Beatriz 的个人资料Un Corazón Reflejado en ...照片日志列表更多 工具 帮助

日志


11月25日

Tarde y Pasos

Anoche soñé con nuestros pasos: lentos, casi inconscientes; apenas perceptibles. Recuerdo tu suéter gris, esa que tanto me gusta,  abrazando mi contorno. Creo, aún con los ojos abiertos, sentir la bufanda de lana que larga y plena cubría celosa mi cuello de tus ojos. No sé del lugar,  bien no lo recuerdo. Un par de caras amigas pasaron de lado en ameno saludo. Nosotros seguíamos así; pasos  lentos, casi inconscientes, apenas perceptibles.

Sonreías, y entonces por momentos me olvidaba de la inclemente brisa y lo oscuro de la gris tarde; misteriosa y senil. Esa imagen, tu  rostro sonriente; tan niño y tan hombre, se tatuó en mi esencia.

 Levanto la vista y me recibe la ventana. Cada pasajero va extraño, aislado, dormido en sus propios ojos que pestañean ante la carrera  de imágenes. La tarde está gris, fría...senil. Detenida en un lapso de tiempo y con un cerrar de mis ojos, sonríes, en el retrato que mis pestañas han elaborado para mí, y sonrío entonces: lenta, casi inconsciente, apenas perceptible.  

 duende_sonadora

 


11月11日

Cantando el Parque


    
Non-grato es aquello que incomoda pero lo que hacemos escaso no lo es tanto. Un poco fría la grada de la Iglesa donde me siento; un poco fría la noche.
    
     Sobresale de tanto murmullo de selva gris el cantar de una fuente. Parece detener el tiempo; el agua cae y el tiempo se detiene, se estanca suspendido en ese crujir que abriga. Constante, constante y sutil. Caen las gotas a la charca de concreto y me traen recuerdos de un bosque tapizado. El sonido cruje como roedor crepitante por el suelo; como serpiente en seductor pase. Evoca la memoria del agua que de verdad fluye; del riachuelo libre y salvaje sin fronteras.
 
     Algo ha cambiado. Ya de pronto estoy tan sola sin los tres malabaristas que jugaban con Tiersen. El acordeón que cantaba a Yann ya se marcha. A quizás dormir, a quizás comer. ¡¿Qué más da?! Igual me hizo feliz cuando, de cuando en cuando la fuente se quedaba muda y la melancolía perfecta y taciturna del "Valse de Amelie" me rebotaba entre las paredes de un corazón ciego. Me atrapó en cada acorde, en cada nota; la sinceridad de sus bajos, la picardía de sus tonos agudos. Entre " El Valse de Amelie" y notas impertinentes producto de la sabia improvisación me transportaron a aquellos parajes de Amelie Poulin, de Francia en Otoño, de lago con lluvia.
 
   Un pito descarriado, y otro, y otro más...una soldadora gritona que a pesar de ser las 7 menos 5 destruye armonías y ese taconear...de mujeres, de jóvenes y un grupo de tennis que me asusta un poco porque se apremian demasiado a mi cercado invisible. Justo antes de que escape de tanto rumor: ¡Risas y preguntas!...y un par de palmas. ¡Que maravilla! ...¡AÚN GRILLOS en medio de esta ciudad!, que hallazgo más fortuito. Creo que antes, quizá nunca, los había atrapado entre las campanillas de mis oidos confundidos de todos los parloteos.
 
Vuelvo a escuchar las llaves de hace un rato: la misma pareja que pareciera flotar.Miran a unisono el templo; daría la idea que comparten además del mismo compás, el mismo par de ojos. Y flotando callan las llaves que bailaban en la cadera de él, y él, quizá soñaba a cada paso con las caderas de ella. De nuevo las risas de los muchachos, y las múltiples tennis apenas perceptibles ahora que he visto que no traen en sus ojos maldad. Las campanas: Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete. No llegó mi colega del juego de pool de esta noche. Aunque de pronto algo molesta por un perfecto golpe de taco que se escapó dando saltos de la ventana del pool, me reintegro pronto y le agradezco su ausencia. No escuché su voz pero tuve una charla deliciosa con su entorno. Ya cae la puerta metálica del negocio de la esquina; quizá ahora caiga también mi pluma... (Pasos...)
 
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11月9日

TE QUIERO- Facundo Cabral y Alberto Cortez

En los días de la adolescencia,
Es decir, los días de Antonio Machado que acabamos de cantar,
De Pablo Neruda, de Julio Cortázar.
De los cuentos de las mil y una noches,
Teníamos tiempo para el amor,
Al que conocimos alrededor de la plaza y en bici.


Cuando me sonrió,
Se me escaparon de las manos los globos que vendía,
Y el cielo del sábado se llenó de colores.


Te dije, te digo y te diré, porque, el amor es para siempre.
Te digo por ejemplo:
Te quiero ahora que hace calor,
Y ayer que llovía.

En las mañanas nubladas,
Y en las noches abiertas,
Te quiero
Te quiero de pie, tendida,
Dormida y despierta.

Te quiero a la una, a las dos, a las tres,
Y a las siempre.

Te quiero,
Te quiero en la casa y te quiero en el camino,
Te quiero después, antes y ahora mismo,
Te quiero,
Te quiero porque me quieres,
Y toda tu me lo gritas,

Te quiero porque en ti comienzo y termino,
Te quiero porque nos encontramos y nos perdemos uno en el otro.
Digamos que te quiero con todos los que soy incluyéndome a mí mismo.

Aunque tu sabes mi amor que cuando digo te quiero, es Dios que te embellece a través del amor y yo soy el encargado de tan bella tarea, es decir que cada vez que cuando yo te digo Te quiero, Él te dice “Te quiero”.

Te quiero cuando la tarde
Y tus manos tienen frío,
Te quiero frente a la mar,
En el desierto y el río.

Te quiero cuando la Luna
nos confía los secretos,
en la paz de tu mirada,
y el incendio de tu cuerpo.

Te quiero cuando caminas,
Y te quiero cuando cantas,
Te quiero cuando te duermes,
Y más cuando te levantas.

Te quiero cuando la noche
Me hace sentir un poeta,
Te quiero después de todo
Y antes que nada en la tierra